Una Mirada al Mundo Portugués

 

                                                                           

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El periquito radioactivo

Escrito por 

 

Es más una reflexión sobre el arte de viajar en el tiempo .

Empezaré diciendo que soy del tiempo en que viajar de avión era llevar casi cualquier cosa que quepa en la maleta o fuera de ella, y cuando digo casi todo, no es un eufemismo. Tengo que añadir aún que las azafatas de TAP Air Portugal , nuestro proveedor exclusivo por largos y tortuosos años, a veces me miraban con una desaprobación silenciosa ante la cantidad de equipaje de mano que podía llevar, por no hablar de la maleta transbordando que estava en la carga , la única cosa que faltaba era una bolsa en la parte superior de mi cabeza, as]i eran mis necesidades ...de llevar cosas. A decir la verdad, a pesar de que parecíeran horrorizadas, ellas siempre pacientemente me ayudaron a encontrar un pequeño lugar para mis múltiples bolsas y bolsistas y por qué estoy hablando de esto, preguntaran ustedes? Debido al hecho de que hoy en día estamos asistiendo a un auténtico periodo de terror en la aviación internacional nos llev]o a lo que yo llamo el escenario más extraño en la vida cotidiana de los aeropuertos. Considere esto, un pesssoa prácticamente tiene que desnudarse para que nade toque cada vez que pasamos por el detector de metales , ya sea quitarse los cinturones, joyas, piercings, zapatos e incluso al final somos presenteados con una revisión personalizada. Pero esto no es ni siquiera el más raro, ahora cuando veo a los empleados del aeropuerto degustando bebidas que las madres llevan en los bolsos para sus bebés, me pregunto no es demasiado? Después de todo, cómo el agua,, o el jugo de un bebé contribuyen en modo alguno a un ataque terrorista? Y creo, oh tiempo vuelve para atrás!

Y yo recuerdo, no demasiado añadó, cuando terminé el curso, porque yo vivía en Madeira y mis padres realmente no podían llevar el coche para llevar a todas las cosas que habia acumulado a lo largo de los años, y el costo de transporte a través de contenedores era demasiado para el bolsillo de un estudiante, decidi llevarmelo todo lentamente y debo decir que transporte casi todo, desde libros, ollas incluso los cuchillos que compre para la cocina, si lo intentara, o más bien me atreviera hoy en día pasar por la seguridad del aeropuerto con tales artefactos pronto estaría arrestada y acusada de terrorismo. Por no hablar de las plantas, frutas y otros artículos que llevé conmigo a lo largo de los años, a través del avión. Uno de los viajes más divertidos que tomé fue cuando decidí traer un periquito como regalo de Navidad para mi madre, que me lo ofreció un primo que era criador de varios tipos de estas aves. Por supuesto, no podía ponerlo en la bolsa que iría la parte de la carga , porque el pobre animal moriría asfixiado, a continuación, el sentido común dictó el bolso de mano. Es evidente que no tenía certificado del veterinario, pero decidí arriesgarme y tengo que decir que fue uno de los momentos más hilarantes que tuve en un aeropuerto, pasar por el famoso equipo de rayos X, como yo ya estaba en el otro lado, me gusta ver la mirada de sorpresa del empleado cuando vio entre otros objetos de uso cotidiano , un esqueleto contorneado por una mancha de lo que parecia ser un pájaro, que contenía un pequeño corazón que latia descontrolodamente, después de la sorpresa inicial, se echó a reír y llamó a otro colega para observar este extraño fenómeno, después de una breve conversación en voz baja, los dos hombres muy divertidos se volvieron hacia mí, mirarón mi bolso, me mirarón y tratando de parecer muy serios, me dijeron que iban a fingir que no vieron nada. Sólo entonces pude respirar de alivio, de reír nerviosamente y pense lo bueno que es vivir en Portugal. Como se puede adivinar este tipo de cosas sólo pasan en nuestro país, en mi opinión, gente más rigurosas hubieran atrapado al animal, me hubieran obligado a escuchar un discurso moralizante y acto continuo habría sido multada por lo menos, por lo que , afortunadamente somos más tolerantes de lo que creemos. El perico radiactivo llegó sano y salvo a la isla, después de dos horas y media, en no quiso ni comer ni beber y de hecho fue su primer y último viaje en avión y les garantizo que después de esta aventura vivió por mucho tiempo y muchos años para el deleite de mi madre, que disfrutó de su canto por la mañana.

 

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